Bendito churrasco

Un amigo me dio el mejor pretexto para compartir tres horas y media con mis nietos. En tres meses solo los había visto por minutos 

Autor: Rildo Barba

Mi amigo Roly Toledo me regaló unos carbones de los que vende en supermercados y tiendas de barrio, y para completar su buena acción también me obsequió carne y yuca. ¡Feliz yo! Hacía mucho tiempo que no comía churrasco (y que alguien tenía atenciones conmigo).

Hoy me fui donde mi hijo mayor a ocupar todo lo regalado. Era más fácil que yo vaya a su casa, a que él venga a la mía con su esposa e hijos; además, tiene parrilla… ¡y él sabe hacer churrasco! (Yo no sé ni espantar las moscas). Por otro lado, por la pandemia –más que por la cuarentena- mis nietos no han salido a ninguna parte, excepto a sus vacunas, y fueron como caramelos, ¡bien envueltos en plástico!

Fue una mañana diferente después de casi tres meses de confinamiento. Vi a mis nietos mayores correteando en el patio, acudí a los gritos y llantos de la mujercita que se molestaba por la publicidad que aparecía en mi celular (se lo di con el juego de unos gatitos a los que hay que darles de comer, bañarlos, entre otras cosas). Es increíble cómo los niños aprenden en un santiamén a manejar un celular y los comandos de un juego. Victoria jamás lo había experimentado y en pocos minutos sus dedingos cambiaban el escenario de los gatos.

Benjamín maneja un triciclo con la habilidad para manejar de los “Rápidos y furiosos” (hasta se lanza al suelo como algunas veces lo hacen los protagonistas de esta saga cinematográfica). Alejandrito se niega a caminar y prefiere estar en su cuna mirando Baby TV, con la mamadera en la boca y hurgándose las patingas. ¡Él es feliz así!

Mis nietos han crecido en todo este tiempo y me duele no poder seguir su desarrollo físico y mental, pese a estar viviendo en la misma ciudad que ellos. Pero agradezco a Dios que no me olvidan, que me reconocen y no se espantan al verme de vez en cuando. Me gusta y emociona escucharlos: a Benjamín usando palabras poco habituales (las aprende por la televisión), a Victoria en su ‘dialecto’ solo comprensible por sus padres y a Alejandrito emitiendo apenas unos sonidos, entre ellos uno que significa ‘leche’.

El churrasco sirvió más que para llenar mi barriga; fue como un aliciente para mi alma: me hizo disfrutar de mis nietos durante tres horas y media, y pensar que por ellos vale la pena seguir viviendo y seguir batallando. La pandemia y cuarentena me podrá quitar muchas cosas, pero no la ilusión de verlos adolescentes, jóvenes y, quién sabe, adultos (eso ya dependerá de mí, de cuidar mi salud y de pedirle a Dios que me cuide). 

Quise agradecer de alguna forma lo obsequiado y por ello publiqué una foto en mi ‘face’. Sé que mi amigo necesita vender sus carbones y una publicidad gratuita no le caerá mal. No soy ‘influencer’, pero tengo nomás seguidores en esa red social y así solo sepan de su marca unas 10 personas, le servirá.   

2 respuestas

  1. Momentos inolvidables con tus seres más queridos 🙂

  2. Lindo momento Rildo…,compartiendo con los q amas…ojalá pronto me paguen y lo primero,te enviare algo de dinero

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