Rildo Barba

El dolor es una elección
Había dejado de escribir en Pandemónium porque estaba enfrascado en una revista digital propia, pero también porque no tenía ganas de expresar mis emociones. Autor: Rildo Barba La pandemia nos ha golpeado sin pena. Pocos deben ser los que no conocen a una víctima del COVID-19 o, al menos, a su familia. En mi caso tengo un pariente fallecido, cuatro primos y varios amigos que le ganaron la batalla al…
‘Profe’ por casualidad
Dar clases de Lenguaje me hizo retomar el gusto por la lectura. ‘Enseñar’ es un placer y más aún si los niños son brillantes Autor: Rildo Barba Las muchas y airadas reacciones surgidas en Facebook por la clausura del año escolar, me hizo publicar en mi muro un aviso ofreciendo mis servicios como maestro de Lenguaje. Supuestamente, iba a enseñar a niños y jóvenes ortografía, puntuación, redacción y lectura comprensiva.…
Bendito churrasco
Un amigo me dio el mejor pretexto para compartir tres horas y media con mis nietos. En tres meses solo los había visto por minutos  Autor: Rildo Barba Mi amigo Roly Toledo me regaló unos carbones de los que vende en supermercados y tiendas de barrio, y para completar su buena acción también me obsequió carne y yuca. ¡Feliz yo! Hacía mucho tiempo que no comía churrasco (y que alguien…
Los velorios de mi vida
La pandemia y la cuarentena llevan a los muertos del virus y de otras enfermedades o accidentes directo a los cementerios. Las honras fúnebres quedaron de lado Autor: Rildo Barba Dicen que los velorios se realizan desde que la gente se dio cuenta que corrían el riesgo de enterrar vivos a sus seres queridos. Así que, para asegurarse, rodeaban al cuerpo durante horas y ya convencidos de que estaba muerto,…
Los potros parecen en celo
Santa Cruz de la Sierra es un pandemónium. Las tranqueras fueron abiertas y los contagios se multiplican Autor: Rildo Barba Santa Cruz de la Sierra es un pandemónium. La verdad es que siempre lo fue, pero ahora lo es con mayor razón y no solo por el caos, ruido y griterío que hay en las calles y mercados, sino por el demonio invisible que nos acecha y que, a muchos,…
Pandemia de estupidez
El mundo está loco y con él, la gente. La culpa no es solo de la pandemia o del confinamiento, ya andábamos así desde hace mucho tiempo Autor: Rildo Barba Una vez escuché que lo único que faltaba en Santa Cruz era la elección de Miss Mocochinchi. Y sí, aparentemente, en el departamento habían concursos de belleza para todos los gustos y ‘necesidades’: los lecheros elegían a la Reina de…
Buscando soñar
Pinto para desestresarme y entretenerme, lo mismo que consigo al leer y escribir. Tengo mucho tiempo para hacerlo Autor: Rildo Barba Siempre me ha gustado pintar y aparentemente mis diseños no me salen tan mal (me lo dicen y se nota que no es por chuparme las medias). Lo hago desde que era chico y en mi época universitaria esa habilidad me sirvió para ganarme unos pesitos, cuando hacía las…
Y cuando levanten la cuarentena…
Se dice que en julio volveremos a la ‘normalidad’. El miedo al contagio y a la muerte están presentes en mí  Autor: Rildo Barba Ya no sé cuánto tiempo llevamos ‘encuarentenados’, extrañando encontrarnos con la familia y los amigos, ir al cine o a un restaurante o, por último, hasta ventearnos por ahí. No me estoy quejando, para nada; la medida dictada por el Gobierno nacional en el principio y…
Malditos barbijos
Me agobia usarlos y me rehúso a verlos como una moda. Sé que son útiles, pero no como complementos del vestuario Autor: Rildo Barba Confieso que la señora alcaldesa interina (más alcaldesa que interina) no es santa de mi devoción; pero no es por esa antipatía que siento por ella que cuando la vi en televisión luciendo barbijos acordes a su vestuario se me pararon los pelos. Verde, rosadito, naranja,…
La fe bloquea
Todo vale para protegerse del coronavirus, desde brebajes hasta… una tarjeta Autor: Rildo Barba El año pasado, un jipi me vendió en la calle una manilla roja con un ojo del mal, amuleto al que los turcos le llaman ‘espectacular’ (y la verdad es que me gusta más esa denominación). Ellos lo usan sobre sí, en los ingresos a sus casas, en los marcos de cada puerta… en fin, donde…